Este martes se cumple una semana desde la detención de Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano de cinco años, arrestado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis, Estados Unidos, cuando regresaba de la escuela acompañado de su padre. Desde entonces, el menor permanece bajo custodia migratoria junto a él en un centro de detención en Texas.

Las imágenes de Liam, con un gorro azul y una mochila de Spiderman, se difundieron rápidamente y provocaron una ola de indignación, al convertirse en uno de los rostros más visibles de los cientos de menores retenidos por las autoridades migratorias estadounidenses. Su caso ha reavivado el debate sobre las condiciones en las que son detenidos los niños migrantes y la duración de estos procesos.
De acuerdo con versiones oficiales, la detención ocurrió durante un operativo migratorio y las autoridades señalaron que el menor fue retenido para no dejarlo solo tras el arresto de su padre. Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos y autoridades escolares han cuestionado el procedimiento y denunciado el impacto emocional que estas acciones generan en los menores.
El caso de Liam se da en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, que ha derivado en un aumento de familias y niños bajo custodia federal. Activistas y expertos advierten que la detención prolongada de menores puede tener consecuencias psicológicas graves y han reiterado el llamado a priorizar alternativas humanitarias y el interés superior de la niñez.
Mientras tanto, Liam continúa detenido, a la espera de que se resuelva su situación migratoria, en un caso que ha vuelto a poner bajo escrutinio el trato que reciben los niños migrantes en el país.
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