El trueno, el robo y la muerte en San Juan del Río

Regalar lo regalado no está mal; es más, puedes ayudar a quien le das el regalo con aquel presente… O eso fue lo que creyeron los religiosos, cuando el águila de bronce regalada por la emperatriz Carlota cayó sobre un aguador del municipio de San Juan del Río en aquel 24 de junio de 1870.

En el año de 1866 dentro del segundo imperio de Maximiliano de Habsburgo, como regalo para su esposa Carlota, mandó a construir un pilar en la plaza principal del municipio de San Juan del Río.

El regalo fue aceptado, pero no como lo esperaba Maximiliano, ya que él quería que se colocara un busto de Carlota, pero ella tenía otros planes para aquel pilar. Mandó mover todo el plan de su esposo para mandar colocar un águila de bronce en la punta y regalarlo al entonces pueblo de San Juan.

Para el 16 de septiembre de ese mismo año, se inauguró la plaza independencia haciendo alusión a la guerra ganada 45 años atrás y dos años después para 1868 colocando el águila en el jardín.

Para el día 24 de junio de 1870 el día de San Juan, uno de los aguadores del pueblo se encontraba en la fuente de aquel jardín sentado saboreando su dolor por la muerte de su hijo y esposa por tuberculosis. Enojado con Dios decidió entrar a la parroquia de San Juan Bautista, ubicada frente a la plaza principal.

Dentro del conjunto parroquial soltó su coraje y tristeza, reclamando a Dios y todos los santos por no salvar la vida de sus seres amados y pidiendo que entonces le quitaran la vida para estar nuevamente con ellos.

Él a no tener dinero para en entierro y absorbido por la decepción, decidió tomar el cofre en donde se guardaban los diezmos de la iglesia, metiéndolo en una de las lecheras de metal que utilizaba para recoger agua.

Al salir de la parroquia el clima había empeorado demasiado, empezaba a llover y se podían escuchar los truenos muy fuertes. Antes de regresar a su casa decidió tomar agua de la fuente del jardín y llenar la lechera que tenía vacía.

Al estar recogiendo el agua, un rayo cayó en el águila partiéndola a la mitad y así acabando con la vida del aguador al momento de caer la mitad quemada de la escultura.

El jardín estuvo sin águila hasta el año de 1981, la cual la diseñó y fabricó Carlos Espino y fue colocada en diciembre de ese mismo año, ahora siendo igual de bronce, pero ahora con las alas viendo a los lados y no en punta al cielo para evitar otra pérdida por tristeza, coraje y decepción.  

Así redactó: Daniel Uribe Velasco

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